Landeskunde Lateinamerika

Los Aztecas - La Historia de un Imperio

por Elizabeth Ortiz de Ulbricht

Escudo Nacional

Nos encontramos aproximadamente en el año 1100 d.C. y los aztecas son un grupo asentado en Aztlán, un lugar que se ubica en el noroeste de México (al sur del actual Estado de Guanajuato). Tras una larga temporada en que los alimentos se han vuelto insuficientes para la población, deciden abanadonar la región y emigrar hacia el sur. Primero llegan a Chapultepec, pero pronto son expulsados de ahí, luego se establecen en Tizapán, un lugar poco fértil y lleno de serpientes en donde poco se puede hacer. Aproximadamente en el año 1195 llegan a la Meseta Central, pero siempre que pretenden establecerse en algún lado, se encuentran con un pueblo o comunidad que no desea compartir la tierra con ellos. Los aztecas piensan que los dioses los han olvidado...

Cabe recordar, que como en todas las grandes culturas, el politeísmo resulta un factor importante para el desarrollo socioeconómico azteca. Por los dioses se ofrecen sacrificios, se celebran fiestas, se llevan a cabo ceremonias, se construyen ciudades y se hacen guerras. Existen infinidad de ellos, podemos mencionar a «Xochipilli», Dios del Amor; «Tlazolteotl», la Diosa del Placer y la Fertilidad; «Huitzilopochtli», Dios Supremo y de la Guerra. Por supuesto los fenómenos atmosféricos también son asociados a un dios, por eso tenemos a «Tlaloc», Dios de la Lluvia y del Agua, «Quetzalcoatl»; Dios del Viento, «Tonatiuh»; Dios del Sol, «Coatlicue»; la Diosa de la Tierra, etc.

Tenochtitlan

La leyenda dice que Huitzilopochtli; Dios de la Guerra, se les apareció a los sacerdotes y les ordenó que vagaran el tiempo que fuera necesario hasta encontrar el lugar que sería suyo. Éste, sería un lugar especial, y lo reconocerían porque en él verían a un águila parada sobre un cactus, un cactus que extrañamente crecería sobre una roca. Y así, en el año 2-Calli (1325 d.C.) el pueblo mexica se asienta en el Lago de Texcoco y funda la Ciudad de Tenochtitlan, que significa «Cerca del nopal silvestre».

Tenochtitlan: Capital del Imperio azteca

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Ahí se encuentran con otros pueblos y luchan contra ellos por la obtención de mejores tierras y por el control político de la región. Pocos años más tarde, logran dominar a todos sus vecinos y establecen un imperio que predomina en toda la zona. La expansión azteca se basa principalmente en el poderío de su ejército y es que; los hombres desde muy jóvenes, son enviados al Tepochcali y al Calmecac, donde no sólo aprenden sobre religión, historia y escritura, sino también el arte de las armas y la guerra.

Las rebeliones de los pueblos sometidos se vuelven muy frecuentes y provoca resentimientos; es por eso que a la llegada de los españoles, muchos de ellos deciden aliarse a culaquiera que quiera derrotar a los terribles aztecas.

Tenochtitlán es construida sobre un islote primitivo. En el centro de la ciudad se encuentran 78 edificios, entre los que se hallan el Templo Mayor, una cancha para el Juego de Pelota, los Palacios para los Señores, así como abundantes jardines y huertas. Como poco a poco se va ampliando, la comunicación dentro de la ciudad y con los demás islotes se realiza mediante calzadas, canales y una ingeniería hidráulica de rellenos, diques y puentes que la hacen abarcar unos 13.5 km².

Según los historiadores, la población es de aproximadamente 300 000 personas, lo que la convierte en una gran metropoli comparada con la mayor parte de las ciudades europeas de la época, como Constantinopla (con 200.000 habitantes), París (con 185.000) y Venecia (con 130.000).

Sociedad

Guerrero jaguar

La mayor parte de la población era artesana, además de haber agricultores y servidores públicos que se organizaban en grupos de parentesco llamados calpulli. Ellos pagaban fuertes tributos en producto y trabajo, lo que permitió que las ciudades tuvieran una buena calidad de vida. Casi no había grupos sociales intermedios. Si acaso, los comerciantes enriquecidos que conseguían ascender intercambiando sus riquezas por prestigio en las tantas fiestas que organizaban. En la sociedad azteca, el emperador poseía un control ilimitado que abarcaba todas las cosas e incluso todas las personas. Junto a él estaban los guerreros jaguar, que eran el principal apoyo del emperador y que a su vez, con los sacerdotes, formaban el grupo social de mayor poder.

Los Estados eran teocráticos, es decir; la máxima autoridad residía en el sacerdote y como Jefe de Estado era considerado casi un dios. Es por esta razón, que las ciudades tenían como punto de partida el centro ceremonial. Éste no era sólo un templo religioso, funcionaba también como centro económico en el que se administraban los productos tributarios. También había esclavos que se usaban para el trabajo agrícola, el transporte, el comercio o el servicio doméstico. Algunos lo eran sólo temporalmente, mientras estaban pagando una deuda o una condena. Otros eran prisioneros de guerra que podían ser sacrificados a Huitzilopochtli o a cualquier otro dios.

Leyes

Las leyes eran muy severas en el sistema jurídico azteca. Como en otras culturas antiguas, los castigos dependían del delito y del status de quien lo cometía. Por ejemplo, si el delincuente era un funcionario o un noble importante, se le castigaba de manera más dura.

Existía la pena de muerte para los delitos de asesinato, traición, aborto, incesto, violación, robo y adulterio. En este último caso se procedía a la lapidación aunque la mujer era estrangulada previamente. Los guerreros podían escapar de la pena de muerte pero eran desterrados y enviados a alguna zona alejada en la frontera. El estado de ebriedad también era considerado un delito, aunque menor, y sólo estaba permitido en determinadas circunstancias, para los ancianos y los guerreros profesionales. El castigo podía ser la muerte o el rapado de cabeza (si la persona cometía esta falta por primera vez).

El adulterio era severamente castigado. En el mundo azteca solamente existían dos formas de relaciones sexuales lícitas: las que tenían lugar dentro del matrimonio; y las que tenían los guerreros solteros con sacerdotisas dedicadas a la prostitución ritual. Estas últimas estaban protegidas por la diosa Xochiquetzal, se presentaban adornadas y maquilladas y proporcionaban al hombre hongos alucinógenos y afrodisiacos que estimulaban su apetito sexual. Este tipo de relaciones se mantenían generalmente antes de que los guerreros partieran a la batalla.

Los grandes conocimientos

La astronomía era una de las ciencias más estudiadas en la cultura mexica o azteca. Con sus observaciones lograron determinar casi precisamente las revoluciones del sol y de la luna. Supieron de la existencia de los cometas; determinaron la frecuencia de los eclipses de sol y de luna; y la perenne observación del cielo les permitió predecir las heladas o establecer las características de los vientos.

Los aztecas crearon un complejo calendario (Piedra Solar) basado en 18 meses de 20 días cada uno. Más cinco días vacíos llamados «Nemontemi» dedicados al ayuno y la abstinencia de placeres carnales.

Todos estos conocimientos acerca de la naturaleza les ayudó a conocer y distinguir las propiedades curativas de diferentes minerales y plantas. Además, con la cantidad de sacrificios humanos que realizaban (y que incluían la deshollación, extracción del corazón y desmembramiento) mejoraron sus conocimientos de anatomía. Sabían curar fracturas y mordeduras de serpientes.

Juego de pelota

Los mexicas también eran artistas. Gracias a sus conocimientos de física, los orfebres pudieron fundir oro con plata y con ello; elaboraron joyas que siglos más tarde robarían los españoles: pulseras, collares, pectorales, pendientes, etc. Frecuentemente combinaban el oro con piedras preciosas o simplemente con conchas. Para los palacios realizaron esculturas de todos los tamaños en las que plasmaban temas religiosos o de la naturaleza. Solían representar dioses y reyes, animales, objetos comunes y escenas de la vida cotidiana. Trabajaban también con piedra y madera que decoraban con colores vegetales o incrustaciones de piedras preciosas como turquesa, amatista, jade o cristal de roca.

Para los guerreros, los artistas elaboraban «penachos» de plumas muy preciadas, como las del quetzal (verdes), el tlauquecholli (rojas) y el xiuhtototl (azul turquesa). Con ellas también hacían tapices, mantas, máscaras y escudos.

Tenochtitlan en su última era

A la llegada de los españoles, 38 pueblos (llamados altepetl) pagaban tributos a Tenochtitlan. De éstos, la mayoría aceptaba de forma expresa el dominio mexica; y a cambio se les otorgaba el derecho de mantener su propia organización administrativa y política así como sus propias deidades (siempre y cuando estos dioses fueran debajo de Huitzilopochtli). Los otros pueblos, los que no estaban conforme, mantenían un relación hostil con ellos.

Esta situación fue aprovechada por los españoles llegados en 1519, que rápidamente establecieron alianzas con los zempoaltecas y los tlaxcaltecas para acabar con el poderío azteca. Tras la caída de Tenochtitlan, la élite gobernante mexica fue sometida pero integrada gradualmente a la sociedad colonial, recuperando muchos de sus privilegios. El resto de la sociedad entró en una caída demográfica histórica sufrida por las nuevas enfermedades europeas y la explotación española.

Fuentes : Del Paso y Troncoso, Francisco, Descripción, historia y exposición del Códice Borbónico, edición facsimilar, Siglo Veintiuno, México, 1985. M. Lucena et al., Los aztecas en la Historia de Iberoamérica, vol. 1, Cátedra, Madrid, 1987. - La América precolombina, Col. "Biblioteca básica de Historia", Anaya, Madrid, 1989 - Gran Enciclopedia de España y América, vol. 1, Espasa-Calpe/Argantonio, Madrid, 1983.

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